Para exlicar cómo la meditacion de la escritura va más allá de oirla, leerla, estudiarla, y hasta memorizarla como medio de asimilar la Palabra de Dios, el escritor Donald Whitney provee la analogia de una taza de te.

En esta analogía la mente es la taza de agua caliente y la bolsita de té representa la lectura y estudio de la Escritura. Oir la Palabra de Dios es como mojar la bolsita una vez en el agua caliente. El agua absorbe un poco del gusto del té, pero no tanto como sucedería si se dejara más tiempo en el agua.

A cup of Tea │ La Bolsita de Té

 

Leer, estudiar y memorizar la Palabra de Dios son como introducir y sacar la bolsita varias veces. Si se hace con mas frecuencia, más sabor quedará en el agua. La meditación, sin embargo, es como sumergir la bolsita completamente y remojarla hasta que el agua caliente tenga todo el sabor y esté totalmente teñida del color del té. La meditacion de la Escritura consiste en permitir que la Biblia empape nuestro cerebro. Así podemos decir que como el té le da su color al agua, la meditación le da “color” a nuestro pensamiento. Cuando meditamos en la Escritura, ella le da su color a nuestros pensamientos acerca de Dios, acerca de sus caminos, y acerca de nosotros mismos.

El propósito de la Biblia

La Biblia no fue dada para aumentar nuestro conocimiento, sino para transformar nuestras vidas. ~ D.L. Moody, Leadership

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