Jesús hizo un gran milagro resucitando a Lázaro de los muertos. Pero él no quito la piedra de la entrada del sepulcro, ni le quitó las vendas a su amigo resucitado cuando salió de la tumba, atado de pies y manos.

Jesús resucita a Lázaro

Comentando sobre esto, J. Boyd Nicholson escribió: “Parado ante la tumba de Lázaro, cuyo cuerpo se estaba corrompiendo, El Señor demandó algo de los que anhelaban un milagro. Puede que ellos se hayan preguntado: “Señor, vas a resucitar un muerto; ¿por qué no mueves la pesada piedra con una palabra, o con un pensamiento?” Aquí hay un gran principio: el Señor no hará un milagro en algo que nosotros podemos lograr obedeciendo. ¿Hay una piedra que él quiere que tú muevas? ¿Hay alguna actitud inflexible e insubordinada; alguien a quien no perdonas; algún pecado no confesado; algún paso de obediencia que él espera? A nosotros nos toca obedecer; él es el que hace los milagros”

Tomado de Our Daily Bread

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